La periodista y presentadora de televisión, Carleth Keys, ha dejado el nombre de su país, Venezuela, bien en alto. Sin embargo, su más grande rol apenas comienza: la imagen de NY1 Noticias acaba de convertirse en madre primeriza. En esta entrevista, Carleth nos cuenta los tips de belleza que le han funcionado durante el embarazo y cómo se prepara para la crianza de Adriancito.

CarlethKeys

Luego de ducharme, me pongo un humectante con protector solar. Ahora mismo estoy usando Bienfait Multi-Vital SPF 30 de Lancôme, que es un antioxidante. Soy fiel a “All About Eyes” de Clinique y me lo pongo de día y de noche. Es lo único que me suaviza las ojeras. Prefiero estar sin maquillaje en mis días libres, porque me maquillo en exceso para mi trabajo y me gusta darle descanso a mis poros; pero de hacerlo, sólo me pongo base, corrector, máscara y un brillo para los labios. Antes de acostarme, me lavo la cara exclusivamente con el jabón exfoliante Rosa Mosqueta de COESAM. Sólo se consigue en Chile, así que cuento con la ayuda de amigos chilenos para que me lo traigan de allá. Mi piel luce más radiante desde que lo empecé a usar. Finalizo con la crema para la noche de Lancôme, Bienfait Multi-Vital.

Cada dos semanas me hago masajes linfáticos. Es una rutina que sigo desde hace cuatro años, y últimamente me ha ayudado con la incómoda retención de líquido que viene con el embarazo. Antes de convertirme en mamá, el mansaje linfático me ayudaba a mantenerme en forma, eliminando el exceso de agua y siguiendo una dieta baja en sal. A la rutina he añadido un aceite natural para mi vientre, senos y muslos que previene la aparición de estrías.

Para el cabello, semanalmente hago una mascarilla que inyecta proteína a mi cuero cabelludo. Mezclo un huevo crudo, con una cucharada grande de aceite de oliva y exprimo un limón. Coloco la solución en las raíces, me hago un moño y lo dejo por media hora. Fortalece mi cabello, lo hace lucir abundante, más brillante y crece más rápido. Desde que me embaracé tengo mis reservas acerca del tratamiento de queratina para alisar mi cabello. Dicen que el “botox for hair” es más seguro para las futuras mamás, pero no he conseguido salón de belleza en Nueva York que lo aplique, pese a que es muy popular en Europa y Latinoamérica. Lavo y acondiciono con los productos Marcia Teixeira Keratin para cabello teñido.

De maquillistas profesionales he aprendido mucho. Gracias a ellos ahora dependo de la esponja para aplicar la base; y me enseñaron cómo aplicar las pestañas postizas de manera que “alarguen” la apariencia de mis ojos (tengo ese extraño complejo de “ojos pequeños”). También el truco de hacer lucir tus propias pestañas más pobladas, pintando con delineador de lápiz negro la parte interna del párpado.

 Corro (o solía antes del embarazo) cinco millas todas las mañanas por el Central Park. No soy muy de alzar pesas, pero me encanta sudar haciendo cardio, ya sea corriendo o bailando. Los ejercicios de abdominales son imprescindibles, aunque no me guste hacerlos. Un multivitamínico es también importante. Me lo tomo todas las mañanas con un vaso de jugo de naranja natural. Pero lo que en realidad ha contribuido con mi meta de permanecer en forma es tomar mucha agua y comer bajo en sal.

No te imaginas lo tanto que ha cambiado mi rutina desde que empecé el embarazo. Menos ganas y energía para embellecerte y es difícil conseguir ropa de maternidad que luzca a la moda sin que empeñes un ojo de la cara. Por supuesto, tuve que renunciar a mis adorados zapatos con plataformas y tacones altos y a hacer las paces con los “flats”. Aun así, pienso que es posible ser una mamá con estilo –con disciplina lo consigues. Como dicen en mi país, “antes muerta que sencilla”.

Seré una mamá “cool”, o al menos eso espero. No quiero ser exigente con los talentos de mi hijo. En lo que le llame la atención, lo apoyaré; ¡pero más le vale que no sea como el papá y sepa bailar! Si he de preocuparte por algo, sería por lo exigente que es mi trabajo. Como periodista y ancla de un noticiero 24 horas, tengo que estar disponible a inusuales horas del día que a veces se vuelven eternas, sobre todo cuando ocurren desastres naturales o eventos trágicos, restando un preciado tiempo para estar con mi familia.

Tengo muy claro que no puedo ser perfecta en todo y eso es lo primero que cualquier mujer –madre o no— debe entender. Es un reto balancear tu vida familiar con la profesional, pero siempre y cuando tengas claras tus prioridades –que espero comiencen con la familia- estarás más contenta y satisfecha contigo misma y tus decisiones en la vida. Recuerda que tu estabilidad emocional es importante para mantener el equilibrio en casa.

Por otro lado, confieso que mi mamá es mi mejor amiga. Mi cómplice. Juntas hemos afrontado retos lindos y desagradables por igual. Dormimos juntas hasta que me gradué de secundaria. Más por hacernos compañía y aplacar el miedo de dos mujeres viviendo solas en una ciudad donde el crimen es el pan de cada día. No siempre estuvimos de acuerdo. Diferíamos sobre todo en lo religioso. Al graduarme, me fui a Dinamarca para un programa de intercambio estudiantil; y siendo menor de edad necesitaba el permiso de mi madre para viajar sola al exterior. Me dijo: “No te lo firmo, a menos que te dejes bautizar… es la única manera que te puedo dar mi protección”, y accedí. Me bauticé casi regañada a los 16 años. ¡Eso la hizo tan pero tan feliz!

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Entrevista realizada en Abril de 2014. Fotos cortesía de Carleth Keys.

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