Hablar de Patricia Manterola es hablar de una de las estrellas más reconocidas de México y el mundo. Pero más allá de ser cantante, actriz y modelo, Patty se define como mamá, un rol que vino a cambiarle la vida con la llegada de sus hijos Alesso, Matteo y Lucca.

Patty

En la mañana, me pongo mis cremitas del rostro que he usado toda la vida (de La Mer) y mi bloqueador solar. En el cuerpo, utilizo el aceite y el gel de baño de Neutrogena. Uso el aceitito al tener piel mojada y me encanta porque me la deja muy suave y no es tan grasoso. Ya para en la noche, no me voy a dormir sin quitarme el maquillaje. Utilizo un limpiador espumoso con mi Clarisonic para quitar un poquito las células muertas y lo que quede de maquillaje. Luego mi crema nocturna y de ojos, también de La Mer.

Al despertarme, hago una aplicación de ejercicios que se llama 7 Minute Workoutdos series, 15 minutos. ¡Nada más!— Cuando los niños toman su siesta, hago 30 minutos de yoga u otra aplicación buenísima de abdominales que se llama AbsWork. En la noche, si me siento con energía, vuelvo a hacer el 7 Minute Workout.

Siempre he comido muy sano, y me hice vegana hace más de un año. Regularmente, mi desayuno es un pan tostado con aguacate y media hora después, un poquito de frutas. De merienda, nueces o una cucharadita de mantequilla de almendra o de maní. A la hora del almuerzo preparo una ensalada, bien sea de col rizada o espinaca, y le agrego manzana, pera o nueces. Mis aderezos son súper naturales –solamente limón y aceite de oliva.

Para la cena, no me gustan los panes y las pastas, pero sí todo lo que sea granos enteros como la quínoa. La cocino con lentejas o frijoles, pues son altos en proteína, y todos los vegetales que yo quiera. Luego hago un ayuno de 12 horas hasta el día siguiente.

He tenido la fortuna de poder tener el tiempo para dedicárselo a mi familia y tener un esposo que me apoya en todo. Me retiré un poquito de los escenarios mientras estaba embarazada, en mis partos y cuando los niños estaban bebés. Ahora tengo la bendición de contar con mi mamá y con mi suegra que me ayudan cuando tengo que trabajar. Pero sí, definitivamente, mis prioridades cambiaron y ahora todas mis decisiones profesionales giran en torno al cuidado de mi familia.

Mi mamá era maestra y ella nos enseñaba a leer, a escribir, a pintar ¡y creo que ahora la estoy copiando! Es una gran mujer, un gran ser humano. Ella siempre me dio herramientas para valerme por mí misma, y eso se lo agradezco muchísimo. Quizás por eso soy muy involucrada. Me envuelvo en las actividades de mis hijos y exploramos juntos.

Soy una mamá protectora, eso sí. ¡Estoy un poquito más hacia la protectora que a lo liberal! Me gusta que los niños sepan que llevan una rutina y mantengan disciplina en sus cosas. Por ejemplo, cuando sacan una caja de juguetes no pueden sacar otra hasta no haber guardado la primera. Les he inculcado a valerse por sí mismos. Fíjate, Lucca ya me ayuda a lavar los trastes, a doblar la ropa… Quiero que los tres sean muy independientes y que puedan hacer todo en su vida.

¡Híjole, todos los días aprendes a ser mamá! No hay escuela ni libro que te guíe paso a paso. Cada niño es distinto y por más que lees o te aconsejen, debes aprender sobre la marcha. Como madre, tienes que estar abierta a ser flexible y pienso que es lo que más trabajo me ha dado. Lo más fácil es el amor incondicional que te hacen sentir en tu corazón, con una sonrisita, con un ‘mami te amo’… Ahí sabes que todo ha valido la pena.

Patty y su familia

Mis hijos son mis grandes maestros de vida. Me han demostrado que todavía tengo muchísimo que aprender, como la tolerancia y la flexibilidad para entender, para echar a perder. Tus hijos vienen a enseñarte cosas que nadie jamás te puede enseñar. Como mamá no tengo tantos temores. Quisiera que mis hijos fueran hombres de bien, sin embargo, también sé que venimos a esta vida con una misión y encontrarla, independientemente de cual sea, es un proceso individual. Así que miedos, yo creo que sería el aceptar lo que ellos quieran ser. Ahí estaré para apoyarlos en sus decisiones.

Si tuviera que darles un consejo, sería que siempre piensen en el beneficio de los demás. Al tomar un camino, evaluar cómo afecta, cómo impacta la vida de quienes los rodean y de allí, tomar la decisión adecuada. ¡También que disfruten la vida tratando de encontrar la felicidad en su corazón! Ese es el único lugar donde la felicidad existe, no en lo externo.

Todos los años, todos los días, tenemos la oportunidad de cambiar y de crecer, y definitivamente no soy la misma de hace 10 o 20 años. He encontrado paz y tranquilidad gracias a herramientas como la meditación y la reflexión. He materializado en mi vida personas que me han ayudado a ser la mujer que soy hoy en día, como mi esposo, mis hijos, mis padres. Me siento muy bendecida pero sé que aún tengo mucho por trabajar. A eso llegamos a este mundo, ¿no? A experimentar, a tratar de superar y a ser mejores cada día. Hace décadas, mi carrera era mi prioridad. Ahora mi prioridad es mi familia, obviamente sin dejar mi pasión a un lado, y elijo las oportunidades profesionales a beneficio de ellos.

Fotos cortesía de LatinWe y Disney Public Relations. Entrevista realizada en Junio de 2016.

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