Eternamente recordado por su rol de presentador de La Academia, Alan Tacher es y siempre será una de las figuras más importantes de la televisión mexicana. Dejando los reflectores y micrófonos de lado, el conductor de Despierta América, por Univisión, nos cuenta como es la vida de Alan en materia de belleza y como se las arregla para ser el papá ideal de Hannah (13 años), Nicole (11 años) y Alex (10 años) en un mundo donde la imagen vale más que mil palabras.

Tengo una rutina de belleza por la mañana y por la noche. No hago un ritual tan grande pero cuando me afeito la cara mientras me baño, me gusta hacerlo con agua caliente. Luego me aplico unas gotitas de aceite para que al momento que ponga la espuma para rasurar, resbale más rápido y no dañe tanto mi piel. Al salir del baño, utilizo una crema humectante de día con filtro solar y una para el contorno de ojos.

Cuando salgo de Despierta América, me lavo la cara con un gel para remover todo el maquillaje o polvo que me hayan puesto y vuelvo a usar una crema humectante. En las noches antes de dormir, limpio mi rostro con una toallita húmeda y me pongo una crema de noche y contorno de ojos. Una vez al mes me hago una exfoliación en casa. Aunque suene mucho, creo que mi rutina de cara sería de 15 minutos en la mañana y sólo de 10 minutos en la noche. Los productos que utilizo para rasurar son de The Art of Shaving y me gustan las cremas de la línea Lab Series for Men, Lancôme o Dermalogica.

Otro ritual de belleza es hacerme una facial profesional una vez al mes y mi pareja Cristy me ayuda a hacerme la pedicura porque confieso que soy medio nervioso para eso, ¡no me gusta que me toquen los pies!  Así que ella me hace el favor de ayudarme con eso. Esto es algo chistoso de mí.

Mis secretos para mantenerme en forma son bien básicos. Todas las mañanas desayuno un batido de proteína con fruta, almendras y me tomo unas cápsulas de diferentes vitaminas. Mi rutina de ejercicios la varío cada tres meses —he hecho CrossFit, Insanity y actualmente corro en la playa por 10 kilómetros tres veces a la semana… ahí voy intentando correr un poquito más cada día. Creo que el ser padre no cambia las cosas en cuanto a seguir cuidando mi imagen. Esto es algo que cada quien hace por uno mismo, para sentirse bien. Además es un buen ejemplo para mis hijos. Creo que les gustaría ver a su padre joven por mucho, mucho tiempo.

Ser padre me ha enseñado que tengo un corazón enorme que no tiene límite para amar; me ha enseñado que soy un eterno niño que ama jugar y hacer deporte. ¡Me ha enseñado a ser paciente! Y que los problemas que van surgiendo con la vida se borran con un abrazo o una sonrisa de mis hijos. Ahora, lo más difícil es darme cuenta cómo van cambiando las generaciones y buscar la manera de educar sabiamente a mis hijos. No es como antes. Siempre intento hablarles en su lenguaje para que ellos se sientan cómodos y entiendan lo que quiero decirles. También, ya estoy empezando en la etapa de tener una hija adolescente… aquí empieza lo difícil de saber que ya le gustan los niños. Por supuesto, ya ha habido esas pláticas para darle consejos y escuchar su sentir.

La paternidad para alguien famoso a veces es un poco complicada. Nuestros trabajos no tienen fecha ni horarios y a veces uno se pierde de lindos momentos en los que quisiera estar; pero en mi caso, mis hijos lo entienden. Saben que lo hago porque es mi trabajo y lo hago para que nada les falte y darles la vida que llevan.

¿Qué les enseñaría a mis hijos? A que sigan sus sueños, que se realicen en la vida en lo que más amen, que si algún día llegan a caer que se levanten mil veces pero que nunca dejen de perseguir lo que quieren. Quisiera que sean felices simplemente con el hecho de estar vivos y con salud. 

Fotos cortesía de Alan Tacher/People en Español.

 

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