Después de su papel en Dueños del Paraíso, Ximena Duque apunta a alcanzar su sueño de hacer cine en Hollywood integrándose a la telenovela Days of our Lives. Sin embargo, Ximena tiene su prioridad clara: Cristán, su hijo. En esta entrevista, la colombiana revela más de sus pensamientos como madre y su rutina de belleza.

Ximena

Honestamente creo que la belleza tiene que empezar desde el corazón y tiene que ver con sentirse bien, feliz. Somos el reflejo del alma como dicen por ahí. Yo creo que eso es súper importante. En cuanto lo físico, pues sí me levanto, voy al gimnasio, hago cardio. Algunos días salgo a montar bicicleta porque me gusta hacer ejercicio al aire libre… ¡Y patino!

Cuido mi alimentación más por una cuestión de salud, por tantas enfermedades que hay y que preocupan. Soy mamá y quiero estar saludable para mi hijo antes que cualquier otra cosa. Como mis vegetales, mis frutitas, como debe ser. Trato de hidratar mi piel y el mejor humectante es el bloqueador solar. A mí me preguntan “¿qué tanto usas para tener la piel tan bonita?”. Pues protector solar. ¡Si encuentro el de 200, me aplico el de 200!

Hacer ejercicios, comer saludable, cuidarse la piel con las cremitas, desmaquillarse todas las noches es súper importante. También me encantan los remedios caseros como mascarillas de yogurt y fresa. Tengo una tía que es naturista y me ha dado miles de recetas naturales. El aguacate con mayonesa y un poquito de aceite de oliva es mí preferido para el cabello. ¡Voy a escribir un libro con los trucos que me hago de vez en cuando! –risas—

A mí me encanta maquillarme. En todas las novelas tengo fama de que soy bastante productiva porque yo misma me maquillo y me arreglo. Resuelvo porque me gusta. Recuerdo que lo hice para el estreno de la novela Dueños del Paraíso… pero no logré el peinado porque hasta allá no llego. Esa vez me pegué las pestañas postizas y todo. Yo sola… ¡Ya con eso me gradué! Soy un poco autosuficiente, no me gusta depender de nadie.

A diario me aplico un corrector para iluminar un poco los ojos. A veces las mujeres se echan rubor o un poco de polvo y nada en esa zona, que es lo más esencial porque ilumina el rostro de una manera divina. Así que tapo las ojeras y de repente uno que otro granito porque mi piel no es perfecta, ¡al contrario! Una vez a la semana me levanto con un granito y no lo entiendo. ¡Ni que estuviera adolescente todavía! Pero eso, un poco de corrector debajo de los ojos y un poco de blush… Siempre natural.

¿Tú sabes qué? ¡Soy un desastre con los productos! Tengo cualquier cantidad de marcas. Todo tirado en mi gaveta y cuando me voy a poner cualquier cremita digo: “¡vaselina y ya!” es lo más fácil y lo que mejor resulta. Amo la vaselina. Creo que la gente no conoce sus “bondades”. Sirve para humectarte los ojos, como cremita para los labios, para los pies, es mágico.

Ximena Duque 2

Soy una mamá completamente entregada a mi hijo. Creo que soy bastante estricta. Lo he levantado con los valores que conozco, que me han llevado a vivir como hasta ahora. Le he enseñado que sea un niño educado, que use el “por favor”, el “gracias, el “permiso”, cosas que aquí en Estados Unidos se pierden por alguna razón. Entonces, sí, mi hijo es criado a lo colombiano. De hecho, yo le pregunto algo y él me contesta: “¿Señora?”. En Colombia, si un adulto hablaba y uno respondía “¿qué?”, ¡era un golpe seguro en la boca!

Es importante para mí que tenga esas bases, y sobre todo, lo he criado para que cuide a la mujer. Quizás es porque duré muchos años criándolo solita. Entonces él sabe exactamente lo que tiene qué hacer si a una mujer se le cae un lápiz, si una mujer está adelante de él la tiene que dejar pasar. Sabe que a la mujer se le cuida, no se le habla mal, no se le toca ni con el pétalo de una rosa, como dicen.

Quiero que sea un niño caballeroso porque al final, es lo que más a uno le llama la atención de un hombre, lo que más agradece, ¡que te traten como una reina! Pero también lo consiento mucho. ¡Le va a quedar bien difícil a la que llegue a conquistarlo! Su mamá lo trata como un príncipe y él no va a querer menos que eso.

Ximena y Cristán

Cristán me enseña todos los días algo nuevo, es increíble. Es un niño muy noble, yo también lo soy, pero no tanto como él. Me ha enseñado, aunque no lo creas, que las cosas más pequeñas en la vida son las que más te deben a hacer feliz. Por ejemplo, ir a comer un helado. De repente le digo: “¿mi amor que es lo más rico que hiciste hoy?” y me dice: “estar contigo mami”. Él y yo andamos unidos de la mano. No importa dónde estemos, no importa lo que su mamá esté haciendo, siempre vamos a estar juntos. Sé que él puede decir en unos 10 o 20 años que su mamá lo crió, en un set de grabación pero lo crió.  Me enseña a ser muy agradecida pues él es así y eso es maravilloso.

Uno como mamá tiene tantos miedos. Primero a que le pase algo. Luego el temor natural de que van a crecer, se van a ir, se van a casar, vas a pasar a segundo plano y que en parte está creciendo muy rápido. Los últimos 11 años de mi vida se pasaron volando. ¿Ha sido difícil ser mamá soltera? Mira, pienso que si tienes tus prioridades bien claras y basas tu vida en ello, viviendo el día a día, ahí está el secreto. Mi prioridad siempre fue ser mamá.

Yo quedé embarazada a los 18 años. Fue un regalo del cielo, maravilloso y lo enfrenté porque en mi mente no tenía jamás la opción de no tenerlo. Obviamente con miedos y preocupaciones lo saqué adelante, pero sabía que mi labor era ser mamá y que la actuación iba a ser lo que nos iba a dar de comer a mi hijo y a mí. Fueron muchísimos cambios, aunque la prioridad era la misma: ser mamá y no descuidarlo. Si tienes las metas claras, si tienes sueños, luchas por ellos y perseveras, todo se puede alcanzar.

Ximena y Cristán

La clave es tener a Dios en tu vida—si tienes a Dios primero que el trabajo, que tu hijo, que tu pareja, todo resulta satisfactorio. Ese ha sido mi secreto, mi base para inculcarle al niño que no estamos solos aunque parezca lo contrario. Muchas veces me encontré en un momento en el que me pregunté “¿qué voy a hacer para darle de comer a mi hijo?”. No tenía papeles, estaba ilegal en este país, trabajando en lo que podía: lavando ropa, en carpintería. Fue muy duro pero mi niño estuvo ahí y no le faltó nada porque Dios nunca nos desampara.

A Cristán le diría que estudie, que se prepare para salir adelante. Que no le haga daño a nadie porque si lo hace, se le devuelve a uno mismo. Le diría que luche por sus sueños, que siga el ejemplo de su mamá que ha alcanzado lo que se ha propuesto aun cuando parece como imposible. Que trabaje por tener una familia que en el futuro lo valore, lo cuide. Que tenga unión familiar en el amor que es la base de todo en nosotros, en los seres humanos.

 Fotos de Ximena cortesía de Latin Iconos; Ximena y Cristán, LifeStyleMiami.

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